¡Madre!,
tu mirada despierta en mí
ese amor tan desinteresado,
como un silencio cautivo
que conmueve mis entrañas,
y es el más preciado tesoro
que nunca apaga su llama.
¡Cuando tú no estás!
tu mirada despierta en mí
ese amor tan desinteresado,
como un silencio cautivo
que conmueve mis entrañas,
y es el más preciado tesoro
que nunca apaga su llama.
¡Cuando tú no estás!
el vacío se vuelve extraño,
como un aroma florecido
sobre el hueco de tu ausencia,
donde encuentro consuelo
cerrando los ojos enmudecido,
abrazado a tu silencio.
¡Madre!,
como un aroma florecido
sobre el hueco de tu ausencia,
donde encuentro consuelo
cerrando los ojos enmudecido,
abrazado a tu silencio.
¡Madre!,
hoy navego por tus reinos
en el mar de mis pensamientos,
donde cada palabra tuya coloreo
como flores en primavera,
hoy soy el verso en tus labios
y en tu memoria y recuerdo
juntos por el abismo del tiempo.
En tu mirada hay un paisaje
en el mar de mis pensamientos,
donde cada palabra tuya coloreo
como flores en primavera,
hoy soy el verso en tus labios
y en tu memoria y recuerdo
juntos por el abismo del tiempo.
En tu mirada hay un paisaje
por el que nunca me pierdo,
eres como una ventana al sol,
cuando la melancolía me rodea
y camino ávido de sueños
en tus labios florece la sonrisa.
¡Madre!,
eres como una ventana al sol,
cuando la melancolía me rodea
y camino ávido de sueños
en tus labios florece la sonrisa.
¡Madre!,
el día que tenga que ir al altar
¡para despedirme de ti!,
¡conmoverás mi pulso!
estremecido de nostalgia,
cuan triste será ese día
invadido por los sollozos,
y cuan largo será el camino
hasta llegar el olor del olvido,
si es que alguna vez llega.
Tu alma izará su último vuelo,
¡para despedirme de ti!,
¡conmoverás mi pulso!
estremecido de nostalgia,
cuan triste será ese día
invadido por los sollozos,
y cuan largo será el camino
hasta llegar el olor del olvido,
si es que alguna vez llega.
Tu alma izará su último vuelo,









